El Teatro Circo Apolo de El Algar es propiedad de la Asociación de Vecinos de El Algar, con gestión administrativa de la Asociación del Teatro Circo Apolo de El Algar. Desde sus comienzos, esta Asociación ha delegado la gestión artística en diferentes empresas dedicadas a ello, siendo desde Octubre de 2013 "La Pecera, Actividades Culturales", de la que es titular Cristina Roca Ballester.

Construido el Teatro Apolo por la sociedad "La Amistad", y diseñado por el arquitecto de Torre Pacheco Pedro Cerdán Martínez, fue inaugurado el viernes, 4 de enero de 1907. Se trata de una obra modernista construida en pleno auge de la minería de la Sierra de Cartagena-La Unión.



Tras un largo período de intensa programación (zarzuelas, espectáculos de variedades y circenses, artistas famosos de la época, teatro, cine, salón de baile…), a finales de los sesenta entra en un proceso de declive, abandonando definitivamente la actividad para la que fue concebido a principios de los años setenta.



Iniciada la década de los ochenta, siendo Narciso Fernández Albaladejo Presidente de la Asociación de Vecinos de El Algar, Ángel Sánchez Álvarez, como representante de la misma y de la Plataforma Socio Cultural Alborada, y en definitiva, del pueblo de El Algar, contacta con los titulares de la propiedad del Teatro con la loable intención de preservar el edificio y evitar su posible especulación urbanística.



El esfuerzo y dedicación continua de Ángel Sánchez, Narciso Fernández, Pilar Sánchez y todos los demás colaboradores que estos tuvieron siempre a su lado, logra finalmente de los titulares de los derechos sobre el edificio, la cesión en 1.989 de la propiedad del Apolo, que ya en esos momentos se encontraba en un estado deplorable de conservación, a la AAVV de El Algar, y que, posteriormente, en el Boletín Oficial de la Región de Murcia de 19 de agosto de 1989, se publique la resolución de la Consejería de Cultura por la que al Teatro Circo Apolo se le incoa expediente de declaración BIC, trámite que culmina con el Decreto 11/1998, de 12 de marzo, del Consejo de Gobierno de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia, con la declaración de Monumento Artístico.



Entre 1990 y 2010 la AAVV, como nueva propietaria del Teatro, realiza un largo recorrido de veinte años a través de despachos, gestiones, reuniones, desvelos, visitas oficiales al Teatro, numerosas fases de rehabilitación, etc. (Añadiremos que por el Teatro pasarán todos los directores generales de cultura de ese período de tiempo).



En 2007, siendo Consejero de Cultura D. Pedro Alberto Cruz y Alcaldesa de Cartagena Dña. Pilar Barreiros, se inicia la última fase de las obras de rehabilitación del Teatro (a través de su Dirección General de Bellas Artes), cuya finalización definitiva sería dos años después, en diciembre de 2009. (El 4 de enero de 2010 se realiza la primera visita oficial al Teatro tras su restauración, por parte del Consejero de Cultura y la Alcaldesa de Cartagena).



La AAVV de El Algar ha contado en los últimos años con los presidentes Narciso Fernández Albaladejo, Pilar Sánchez Álvarez y, desde el 16 de mayo de 2011, Pedro García Martínez.



Finalizada la obra, nace la Asociación Socio CulturalTeatro Circo Apolo, que firma un CONVENIO con la AAVV mediante el cual esta última otorga poderes a la primera, para que, en un período de tres años, «lleve la gestión y explotación del mismo, pudiendo realizar cuantas gestiones crea oportunas para que el teatro cumpla los fines propios de una sede cultural» y que es prorrogable cuántas veces se precise. El primer presidente fue Francisco Sanmartín Albaladejo, ostentando el cargo actualmente Mercedes García Gómez.



El Teatro Circo Apolo fue reinaugurado con presencia del Presidente de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia Ramón Luis Valcárcel Siso y la Alcaldesa de Cartagena Pilar Barreiros el 4 de Octubre de 2011.


Hoy, el Teatro Circo Apolo es un Teatro con vocación de servicio cultural, con un planteamiento de gestión mixta de recursos públicos y privados, que cuenta con un proyecto artístico y económico que le dota de una imagen moderna, basada en el esfuerzo conjunto y generadora de nuevos modelos de participación ciudadana, con objetivos de rentabilidad cultural y eficacia económica sobre la base del uso racional de los recursos económicos que pueda obtener.

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